Encontrarte

‪Y todo lo que hago es buscarte a ti, en otras miradas, en otros brazos, en otros orgasmos… Y no eres tú, nunca eres tú. Y huyo… salgo corriendo prometiéndome no buscarte más, hasta que me cruzo con otra mirada en la que creo encontrarte.

Hogar eres tú

Y un día descubres que hogar no es la casa donde vives, ni siquiera en la que te criaste, ni son las personas, ni son las ciudades… Hogar eres tú, sólo tú puedes sentirte hogar en cualquier lugar, con cualquier persona, en cualquier ciudad.

Si te preguntas…

Si te preguntas si he cambiado, te diré que no, que sigo teniendo todos esos defectos que detestabas o adorabas, no me quedó nunca claro. Que sigo siendo esa puta loca que llora viendo los informativos, que se emociona con los concursos de la TV, que llora con las películas en las escenas más tontas, que su personaje preferido nunca es el protagonista. Que en las películas de acción nunca sé cuál es el bueno y cuál es el malo, si los dos matan por igual (cuánto te irritaba que pensara en el pobre hombre de seguridad que moría… ¡quizás era su primer día y no sabía ni que trabajaba para el “malo”!). Te diré que sigo implicándome en política, luchando contras las injusticias, dando mi opinión aunque me tachen de radical/antisistema. Que sigo intentado salvar el mundo en cada conversación. Que nunca supiste comprender que tengo en mí miedos, traumas, problemas que no me pertenecen… que no son míos, que son de otros, pero que no me importa, los siento igual. Que la luna me sigue hipnotizando cada noche, que a veces me pregunto si tú también la estarás mirando y si te acordarás de mí. Yo me pregunto si tú sigues siendo ese chico al que le gustaba hablar de política y de las injusticias, pero que no se movía de su sofá. Si sigues creyendo que no se puede llorar con una película porque es simplemente ficción. Si te has quitado la autocensura y te atreves a dar tu opinión y que te tachen de lo que quieran. Y sobre todo, me pregunto, si alguna vez piensas que no supimos querernos… y que todavía estamos a tiempo de aprender.

La etapa más feliz de mi vida

No había querido volver… nos despedimos como quien se va a ver mañana. Como si así fuera a doler menos, pensando que tal vez de ese modo no nos daríamos cuenta de que esa etapa terminaba, nuestra etapa. Queriendo cerrar los ojos a una realidad… nos alejábamos, para siempre. ¿Recuerdas la etapa más feliz de tu vida? Si la recuerdas es porque esa etapa se ha cerrado, ya es pasado. Nunca se recuerda como feliz una etapa que se está viviendo… Y quizás eso es lo que la hace especial, tuvo un principio y un final, y nada la estropeó, duró el tiempo necesario. Por eso yo no había querido volver… pero aquí estoy, conduciendo hacia mi etapa más feliz.

Lucha

Lucha, no dejes de luchar por lo que crees, defiende con uñas y dientes tus ideales, que nunca te quedes sin voz para denunciar lo que crees que es injusto, que no te callen, grita más fuerte si cabe, grita por todos los que no pueden hacerlo… Y cuando te quedes sin fuerzas, abrázame.

Sonríe, repites en tu mente mientras caen las lágrimas, 

sonríe, que no noten que estás llorando, 

sonríe, como si sonriendo el dolor se acabara yendo, 

sonríe, aunque sea sólo por lo fea que te pones al llorar, 

sonríe porque el mundo se derrumba en un segundo y sólo te queda sonreír. 

NO.

LLORA, permítete llorar, 

llora de rabia, llora de dolor, llora de tristeza, 

llora, como si quisieras inundar esta habitación, 

llora, porque sino te inundarás por dentro, 

llora porque a veces es natural no estar bien, 

llora ahora porque es la única manera de volver a sonreír después.

La última vez

Ese momento en el que pronuncias las palabras “será la última vez”, aunque sea mentalmente, se te encoge el alma, notas un nudo en el estómago, sabes entonces que no será la última vez, aún aguantarás muchas más, aún lo volverás a hacer, aún cometerás ese gravísimo error una y otra vez… nunca es “la útima vez” si piensas que lo será. “La última vez” llega sin que te des cuenta.

Quería decirte…

Quería decirte que si de repente sientes tanto miedo que no puedas contenerlo, puedes correr… Te está permitido echar a correr, sin mirar atrás, dar zancadas tan grandes que nadie te pueda alcanzar… Pero, también puedes quedarte, dejar que te abrace tan fuerte que aprisionemos los miedos…